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Partiendo de lo planteado por Pablo, tras haberos leído a todos y teniendo en cuenta que este post es para valorar los resultados mi gran pregunta es:
Si ahora resulta que todos (o una gran mayoría) sabía, tenía la intuición, sentía que lo de convertir a Ramiro en eurodiputado era misión imposible y vuestras apuestas por el número de votos estaban entre los 55.000 (yo creía que esta cifra era factible) y los 85.000 votos. ¿por qué entonces se ha insistido TANTO en lo de que SÍ podíamos conseguirlo? Lo digo porque precisamente estos días ando leyendo un libro de marketing en el que dice que si desde la organización se marcan unos objetivos demasiado altos (creo que conseguir el eurodiputado con la estructura actual lo era) se corre el riesgo de que el cliente quede decepcionado. Aunque si se marca un objetivo demasiado bajo se corre el riesgo de no atraer (ilusionar) a nuevos clientes (simpatizantes-votantes). Por lo tanto marcar un objetivo razonablemente alcanzable sería lo ideal.
Digo esto porque me sorprende que si todos lo sabíamos por qué en petit comité nadie lo había dicho. Una cosa son los mensajes que se envían desde la organización hacia afuera y otra los mensajes internos. Yo como cartagenero me gustaría que el próximo año mi equipo ganara la Champions, pero como persona sé que para que eso suceda primero el equipo debe subir a Primera y una vez esté en esa categoría quedar entre los cuatro primeros que dan acceso a jugar esa competición. Ante esta realidad uno se podría plantear la posibilidad de:
- arrojar la toalla porque para conseguir el objetivo harían falta como mínimo 3 años (uno para subir a Primera, otro para quedar entre los 4 primeros de la Liga y un último para disputar la Champions y optar a ganarla)
- lanzar una campaña dirigida a los seguidores pidiendoles que se hagan socios si quieren ver a su equipo conquistar la Champions esa misma temporada (aun jugando en Segunda)
- Planificar adecuadamente el equipo durante cada una de las temporadas para año a año ir consiguiendo los objetivos marcados. Para ello habría que por un lado desarrollar una política de fichajes en perfecto equilibrio con el Presupuesto pues de nada serviría invertir el dinero de tres temporadas en una si finalmente el equipo termina por descender de categoría. Y por otro lado habría que cuidar mucho a los verdaderos "culpables" de que el equipo pueda ganar cada partido: la afición, la masa social que independientemente de que se gane o pierda un partido estará con su equipo siempre y cuando se vea que lo han dado todo.
Por supuesto yo soy partidario del tercer modelo y estoy convencido que como lo hicieran equipos como el Villarreal o El Deportivo de la Coruña (equipos de ciudades pequeñas) se puede jugar la Champions y llegar lejos.
Si alguien no sabe mucho de futbol y no se ha enterado de nada, pido perdón.
"los votos no tienen por qué dar sedes, pero una sede da votos.
Los votos no tienen por qué concienciar, pero una sede conciencia.
Los votos no tienen rostros, pero una sede es más que la suma de rostros.
Los votos pueden darse por casualidad, pero una sede se da conscientemente.
Los votos no piensan, una sede sí.
Los votos no construyen, una sede sí.
Los votos son inmediatez, una sede es el futuro.
Los votos no sostienen, una sede sí.
Los votos pueden defraudar, una sede sostener.
Los votos son individuales, una sede un equipo.
los votos son un objetivo traicionero, una sede es un objetivo seguro.
Los votos pueden ser el fruto; una sede es el trabajo.
Los votos no viven; una sede está viva.
los votos no tienen por qué dar sedes, pero una sede da votos." (IMH)
Olvidémonos de los votos como objetivos; creamos y fortalezcamos sedes y tendremos votos.
"Porque sabemos a quienes represenatmos, somos lo que somos"
"Participar en este partido político es un ejercicio de responsabilidad ciudadana"
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