¿Por qué corro?
Corro porque quiero un mundo más justo, donde los campesinos africanos puedan vender a sus productos agrícolas. Esto no es posible hoy en día, porque con nuestros impuestos, subvencionamos nuestras exportaciones. El resultado es que un tomate o lechuga africano es hasta 3 veces más caro en áfrica que el mismo producto europeo. Les ahogamos con nuestros impuestos, les ahogamos con nuestras políticas.
Cuando corro, pienso en todos esos campesinos que tienen que dejar de labrar sus tierras obligados y arriesgar la vida tratando de cruzar el estrecho de Gibraltar.